lunes, 9 de abril de 2007

Y ahora los tambores

Al principio este tipo me hacia gracia. Unai Elorriaga: Premio Nacional de Literatura, creo. Un tranvía en SP, su primera novela, me recordaba al Ulises pero terminándolo de leer: y tenia gracia la cosa: un monologo interior, sí: pero de un niño. Era divertido a ratos y sorprendente en casi todos los párrafos. Imprevisible, como las asociaciones de pensamiento de los crios. El pelo de Van´t Hoff, el segundo libro que sacó, me pareció un poco repetitivo: pero su primera frase bien vale un bostezo: «El tren olía a bolígrafo». Ahora acabo de dejar sin terminar Vredaman. El tipo este, Unai, le ha cogido el tranquillo a eso de escribir así. Como piensan los niños. Mi tío dice que los niños no piensan. Yo pienso que las teclas de ordenador hacen un ruido a pisadas de cucarachas. A mí no me gustan las cucarachas, pero a mi amigo sí. En este plan, vamos, y acaba cansando.



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-¿Crítica literaria?, jaja, no me hagas reir

-Te recomiendo un vídeo del Youtube: algo sobre micrófonos. A ver si te calmas

-¿Y la comida del domingo?... ¿Te pondrías traje, no?

-Y corbata

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