miércoles, 2 de mayo de 2007

flsf, flsf, flsf

Cuando en el escenario estaba Canteca de Macao (¿Ojos de brujo dices?, bah, si no sabían ni lo que tocaban: que hubieran repetido los Canteca) haciendo malabares (con mucho significado y profundidad, eso sí) rompió el cielo a tronar como todavía no lo había hecho, y mira que había llovido. La organización dice que es un castigo por abandonar las viñas y a lo mejor lo es. Claro, si cuando llueve en Alcolea se llevan la luz, en Benicassím no iban a ser menos: se apagaron las luces y las guitarras eléctricas hicieron ese sonido flsf, flsf, flsf, que hacen cuando no están enchufadas. Los de la organización escribieron en las pantallas que en breves momentos empezarían los conciertos pero mintieron o se precipitaron, pues acabaron suspendiendo y yo ya pensaba que me quedaba sin ver a los Siniestro Total. Los roqueros peludos y los hippies (cada tres pasos, rasta en el ojo) aguantaron un rato el chaparrón gritando Viñerobledo, Viñarobledo, mientras en Viñarobledo gritaban Matarile, rile, rile, y luego se fueron a rebozarse en barro en la zona de acampada, a saquear bocadillos (¿Cuántos bocadillos se pueden sacar sin pagar del mismo puesto?) o a comprar calcetines en los tenderetes. Luego, co, como no quedaba otro remedio, co, pues al escenario, co, de los jipjoperos, co, a ver a los violadores, que si en disco, co, pues aun están algo bien, co, en directo, co, como a todos los raperos, co, no hay quien los soporte. Siniestro Total acabó tocando el domingo a las tres y media de la tarde, sin apreturas y sin lluvia, porque «esto no es un festival, es un campo de concentración» dijeron antes de tocar Miña terra galega.

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