martes, 30 de octubre de 2007

Devotos


Sucede una vez al año: es como la Navidad o la Feria de Binéfar. Se va anunciando desde que se comienza a rodar hasta que se estrena, es lo que tiene Woody Allen, que a todas horas se habla de él. Pero lo importante sólo es un día, como Nochevieja. Un día te enteras de que se ha estrenado y ya hay veda libre, como un peregrinaje, para pasar por taquilla. En la última habla de la culpa y los remordimientos. Pero eso es lo de menos. Lo importante es la liturgia: los títulos blancos sobre fondo negro y la música de jazz. Ahora ya no hay jazz: como en la misa, que ya no hay latín. No importa lo que diga Boyero desde El País: nadie ha suplantado al maestro: sigue como siempre. Tras tres impresionantes películas seguidas poco se espera de Vicky Cristina Barcelona. Menos con ese título.


Cajas de fruta // El rediseño


Estancados estamos. No pasa los estándares de calidad. Socavones, como el AVE.


3 comentarios:

oscar senar dijo...

¡Te me adelantaste! Mejor tradición es Woody que la Navidad...

Que sepas que gracias a mi blog te estás convirtiendo en un mito: "El mito Chic".

HombreRevenido dijo...

Le vi rodar en Barcelona con(suspiro) Scarlett. Tiene algo mágico, una naturalidad de artesano que sabe que cada obra es importante, de vuelta ya de la posteridad.

Quizás sus 10 mejores películas ya están hechas. Pero sigue siendo una hermosa tradición otoñal.

Reverendo Gore dijo...

Yo lucharé porque el jazz sustituya como música de cámara la ausencia de las dulces melodías octogenarias en latín.

Como dijo Carlos Pumares en un ataque de histeria: "¡Viva, viva!¡Woody Allen está en Barcelona!"