domingo, 26 de abril de 2009

La madalena

"Los bares del barrio zaragozano de la Magdalena (para muchos de sus habitantes, escrito “Madalena”, despojándole del encorsetamiento gramatical, religioso y oficial) bullían de actividad política y cultural durante la segunda década de los años ochenta y la primera de los noventa."

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Es el comienzo de Locales para la utopía. De Antonio Tausiet. Recorrer el barrio ahora no es lo mismo, claro, pero La Vía Láctea, Entalto, Crápula, siguen en sus calles y siguen siendo los mejores lugares de Zaragoza para pasar las horas, aunque con menos rebeldía. La exposición Zaragoza rebelde, con sus camisetas reivindicativas y sus instrumentos de Ixo-Rai!, también es un muy buen lugar. Recomendada queda.

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Fue la feria del libro. Marsé recogió el Cervantes (pdf) y doy mi voto para que el año que viene recaiga en Eduardo Mendoza. Me compré "El catolicismo explicado a las ovejas" de Juan Eslava Galán y "Tengamos el sexo en paz" de la familia Fo. Qué poco duran los libros de la feria.

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Me paré un momento en una mesa con libros evangélicos. Unas señoras hablaban sobre el big bang. Al parecer, ya no es razonable, decían. Convine con ellas que cualquier cosa que ellas pensaran seguro resulta más plausible. No les sentó bien. Luego, durante la discusión afirmó una: "Si lo de Darwin es cierto ¿cómo es que todavía hay monos?". Evidentemente, también les tuve que dar la razón.

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